Mostrando entradas con la etiqueta BCRA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BCRA. Mostrar todas las entradas

3 de julio de 2011

JORNADAS MONETARIAS Y BANCARIAS 2011

Acto de cierre de las Jornadas Monetarias y Bancarias 2011: Palabras de la Presidenta de la Nación


"Creo que en un mundo también bastante diferente…Es como que todos los años que venimos hay algo diferente, porque creo que el anterior habíamos hablado sobre lo que era la crisis global, año 2009, el año 2010, sobre cómo habíamos comenzado a superarla y ahora, nuevamente en el año 2011, esta crisis que tiene su principal visibilidad, por así decirlo, hoy en Europa.

Yo estaba el otro día mirando una fotografía, para ser más precisos en el día de ayer, en la portada de un diario, que no era una fotografía de aquí de la Argentina, era una fotografía de Grecia, pero en realidad era una fotografía de la Argentina. Había un inmenso globo donde decía “Yesterday, Argentina. ¿Tomorrow, who?”, una cosa así, “quién mañana”.

Y la verdad que cuando leía un poco los temas que se habían abordado aquí, el propósito de ir hacia una economía sustentable, temas tales como problemas específicos de una macroeconomía en países en desarrollo, una crítica de las teorías y visiones predominantes en la economía, que creo que fue el primer panel durante el día jueves, las crisis de reducción obligada del desendeudamiento o desapalancamiento, como se suele decir, reforma estructural y el viernes el problema de la desigualdad, la verdad es que me vino de vuelta a la memoria esa fotografía del globo y la fotografía de una Argentina, la del año 2001, que creo que todos las tenemos muy clara y presente, y por eso en Grecia se hablaba de esto y por eso el otro día en Islandia se hablaba del modelo argentino.

Yo creo que todas estas cosas que ustedes han discutido, primero, la revisión de las teorías monetaristas que se aplicaron fundamentalmente durante todos los años 90 y que en nuestro país implosionaron en el año 2001, es uno de los ejercicios que siempre hemos hecho para explicar qué había pasado, precisamente, en la Argentina y por qué habíamos culminado en esa crisis formidable de default. En realidad, el default venía pergeñándose, incubándose desde mucho tiempo antes; venía incubándose en base a un país que suprimía puestos de trabajo, que se desindustrializaba y que, al perder fuentes de trabajo, al perder trabajadores, calidad de empleo, necesariamente provocaba una creciente desigualdad.

Siempre la desigualdad fue abordada por los cientistas sociales, era casi discurso de sociólogos, era casi discurso de políticos, era muy difícil escuchar hablar a un economista de desigualdad. En realidad, siempre se hablaba de temas vinculados a balanza de pagos, a déficit, a superávit, a sector externo, a deuda, a intereses y yo creo que lo más importante que ha sucedido en estos tiempos, es que debemos saber que la desigualdad es una tragedia social pero que, sin lugar a dudas, hoy es un concepto profunda y estructuralmente económico. No es solamente un valor social, es un disvalor económico.
 
Creemos y estamos absolutamente convencidos, creo que ha sido también un tema de discusión y creo que ha flotado durante todas estas discusiones que, precisamente, la profundización de esa desigualdad, esa distribución del ingreso, ha sido una de las causas de la crisis que hoy atraviesan las teorías que reinaron durante la década pasada.

La Argentina tenía, precisamente, en uno de los temas que ustedes han abordado, la deuda, el endeudamiento, una de las más severas restricciones a su crecimiento como economía, como sociedad. Cuando estalla el default de deuda soberana más importante en toda la historia, acuérdense que eran 160 mil millones de dólares, hoy estamos hablando de un nivel en Grecia de 330 mil millones de euros para una economía cuyo tamaño como país no tiene ni punto de vista ni de comparación con la Argentina.

La reestructuración, tarde o temprano, vendrá, pero yo creo que están demorándola, como también nos demoraron a nosotros mediante…Yo cuando escuchaba hablar el otro día del Plan Brady decía “pero eso nosotros lo tuvimos en la época de los ‘90”. O sea, vino el Plan Brady y, después finalmente, en el 2001 terminó estallando todo. Así que, yo creo que cuanto más se demore el abordaje del problema, más terribles van a ser las crisis como nos pasó exactamente a nosotros en el 2001.

Lo curioso es que habiendo visto yo un enfermo con los mismos síntomas, con la misma patología, se quiera aplicar el mismo remedio que mató al enfermo. Esto es lo que a mí me hace muchas veces dudar acerca de la pretendida racionalidad de los economistas.

Sinceramente, yo creo que cuando uno ha visto un enfermo contagiado, brotado, lo ha visto evolucionar, que primero empezó con unas ampollitas, después empezó con algunos tumores y, finalmente, se murió o casi se murió y ve exactamente lo mismo replicar en otros países y pretende curar con la misma medicina que ya experimentó con aquel enfermo y le dio tan mal resultado, sinceramente uno duda si realmente hay tanta inteligencia y creo que hay mucha estructuración cultural, mucha estructuración mental acerca de cómo resolver los problemas.

En realidad, creo que los pretendidamente heterodoxos somos más ortodoxos que algunos, porque si uno examina adecuadamente las tesis del liberalismo, advertirá que una de las claves del capitalismo -siempre lo he discutido eso aquí en la Argentina otrora- está en el consumo. Y precisamente, todas, absolutamente todas las recetas, son tendientes a restringir el consumo que, obviamente, afecta a los sectores más populares y, por lo tanto, termina afectando indefectiblemente, por una cuestión de volumen, a toda la economía.

O sea, cuando en realidad lo que hay que aplicar son medidas contracíclicas, se va a un camino de ajustar, que realmente ha dado muy, pero muy malos resultados, pero bueno…

En síntesis, yo lo que creo fundamentalmente, es que podemos ver también lo que pasó en la Argentina y cómo abordamos el problema.
 
Otras de las cosas que también indudablemente se han modificado en el mundo global, han sido los términos de intercambio. El mundo ha cambiado pero, sin embargo, muchos siguen sin registrar estos cambios en el mundo, en los términos de intercambio que, también, han impactado en todo el mundo global: la aparición de los gigantes asiáticos donde se producen las manufacturas que antes se nos vendían a muy alto costo y, al mismo tiempo, la incorporación de millones y millones de personas a la sana costumbre de comer, costumbre que, por cierto, cuando uno la adopta, resulta muy difícil de abandonar y, por lo menos cuando la quieren hace abandonar, protesta y hace lío, creo que también debería llevarnos a advertir que han surgido nuevos actores, nuevos elementos que también requieren nuevas soluciones y nuevas actitudes frente a los problemas.

Nada de esto parece ser registrado y se insiste absolutamente en programas de ajuste que yo creo que van a ser muy nocivos. Esperemos que lo adviertan a tiempo y puedan revertirse esas políticas.
 
Nosotros sostuvimos que este riesgo debía ser asumido por ambas partes, no era que nos negáramos a pagar, sino que íbamos a pagar de acuerdo a esta teoría del riesgo y también a las posibilidades de crecimiento de la Argentina, que la necesidad de crecimiento de la Argentina significaba necesario reestructurar esa deuda y permitirnos a nosotros iniciar un camino virtuoso donde mercado interno, reindustrialización del país, fuerte sesgo exportador nos permitieran ir creciendo y no solamente pagar lo que debíamos, sino, fundamentalmente, hacer crecer a nuestra sociedad y al mercado interno, porque sosteníamos que la única posibilidad política y económica de abordar nuestros compromisos, era precisamente, el crecimiento y el desarrollo del mercado interno, que implicaba generar millones de puestos de trabajo que se habían destruido, que significaba poder abordar con programas sociales eficientes, los problemas de los que aún no se han podido incorporar al mercado de trabajo, la transformación de la industrialización no es una cosa que pueda hacerse de un día para el otro y, finalmente también, ir recuperando el rol del Estado, que creo que también es uno de los temas que se ha abordado en este Seminario, que pretendidamente durante la década de los 90 se pretendió como prescindente de las políticas económicas o con Bancos Centrales autónomos, independientes de lo que pasará en la economía de un país, como si la moneda no fuera una de las cuestiones soberanas y más importante que tiene un país y como se cuide el valor de esa moneda además si la economía, que es representada a través de esa unidad monetaria, no genera trabajo, no genera valor agregado, no genera exportación, no genera producción.

Sobre todo eso pivoteamos y comenzamos en un proyecto económico, político que ha generado casi un crecimiento del 80 por ciento de nuestro Producto Bruto Interno. Gran parte de ello, obviamente, también pivoteando en el sector interno, en el mercado interno que ha adquirido un desarrollo muy importante a través de salarios. Tenemos los salarios de mayor poder adquisitivo de Latinoamérica, hemos renegociado más de 2.500 convenciones colectivas de trabajo, entre el sector patronal y asalariado, una novedad porque prácticamente estaba clausurada la negociación colectiva. Paralelamente, renegociamos nuestra deuda y comenzamos a pagar nuestra deuda sin acceder al mercado de capitales, lo que también permitió, afortunadamente, que nuestro sector financiero, no fuera contaminado por activos tóxicos al mantenernos alejados del marcado de capitales y tener un sistema financiero muy solvente del cual sí queremos que aumente su nivel de financiamiento, estamos en un 12, 13 por ciento, no sé por qué Amado mira para allá, deben estar los banqueros, yo no miro muy bien. Pero, bueno, por ahí deben estar porque Amado empezó a mirar para allá.

Realmente, tenemos también, y lo hemos estado mirando con Mercedes, un crecimiento de los préstamos también en el sector para inversión, un sector que está creciendo, nos gustaría que creciera un poquito más, ha crecido mucho el del consumo, pero realmente una de las cosas que nosotros hemos tenido como eje central, sobre todo a partir de la crisis del 2008, fue sostener la demanda agregada, sostener la demanda agregada como una de las claves, el Estado a través de un…Sé que han hablado también de infraestructura seguramente, una de las claves también de estos años de crecimiento.

La Argentina que menciona Stiglitz en un excelente artículo –no sé si lo habrán comentado aquí- que me acercó Mercedes acerca de este tema de la desigualdad, cuando Stiglitz habla en Estados Unidos de lo que ha crecido la brecha entre ricos y pobres y menciona a la infraestructura como uno de los temas centrales para poder comenzar a reducir la brecha y generar actividad económica.

La Argentina en materia de inversión de infraestructura, ha crecido 28 veces desde el año 2003 al 2011. En el año 2003, la Argentina invertía 1.350 millones de pesos; no se olviden que durante toda la década de los 90, la infraestructura fue considerada casi como un gasto. Nosotros la consideramos como uno de los motores centrales y generación de varios puntos de crecimiento del PBI, no solamente en materia de infraestructura de carácter social, sino también, obviamente, en materia de infraestructura económica, llegando en el año este que estamos cursando, a casi 70 mil millones de pesos en materia de inversión en infraestructura. En total, en todo el período desde el año 2003 a la fecha, si mal no recuerdo, algo así como 170 mil millones de pesos, de los cuales una buena parte también fue al sector energético porque obviamente, esta es otra de las claves también de lo que no pasó en los últimos años, en una Argentina que no producía, para qué se quería la energía. Había algunos que les encantaba exportar y lo veían casi como una cosa buena que se exportará energía, cuando sabemos que en un país es casi pecado exportar energía porque la energía debe ser reservada para, precisamente, lograr garantizar la producción interna y la actividad económica con precios que no estén sujetos a la volatilidad de los commodities internacionales y, por lo tanto, que afecten la competitividad de la economía.

Pero les decía: en infraestructura, con una inversión formidable que, bueno, ha tenido impacto social a través de la educación, a través de las viviendas e impacto económico a través de rutas, en fin y todo lo que significa transporte de energía, gasoductos, líneas de alta tensión, usinas, etcétera, etcétera.
 
Pero también hemos logrado -y esto nunca me canso de repetirlo, fue una sugerencia del entonces director general de la ANSES, el hoy ministro de Economía, Amado Boudou- cuando la crisis del año 2008, decidimos recuperar la administración de los recursos de los trabajadores, esto es lo que hoy se denomina la administración de la ANSES.

Esto, no solamente nos permitió lograr muy importantes medidas en el sector económico. Yo siempre repito el préstamo aquel famoso que le dimos a GM, era increíble, pero la Argentina dándole un préstamo a General Motors, esto revela cómo el mundo ha cambiado: si a alguien le decían esto en cualquier otro mundo, hubiera dicho que estaba loco. Pero, sin embargo, le dimos un préstamo porque si no tenían que echar trabajadores de su planta de Rosario y no podían presentar un modelo nuevo con el que se habían comprometido antes de que estallara la crisis de Wall Street y no solamente se nos fue devuelto el préstamo íntegramente mucho tiempo antes de lo pactado, sino que además logramos que no se despidieran trabajadores, se incorporaran nuevos trabajadores y hace muy poco nos vinieron a anunciar una nueva inversión.

También nos permitió realizar, porque ya lo veníamos haciendo antes, porque uno de los demás que también debemos decir, es que la administración de los recursos de los trabajadores en manos privadas fue absolutamente ineficiente. Este es otro de los mitos también que ha corrido durante la década de los 90 y que era la pretendida ineficiencia del Estado en la administración de recursos sobre determinados bienes y la pretendida eficiencia del sector privado.

Lo cierto es que en dos años y un poco más de administración de los recursos de los trabajadores, hemos duplicado, hemos duplicado el Fondo de Sustentabilidad de Garantía mientras que ese Fondo de Sustentabilidad de Garantía durante los casi 14 años, si mal no recuerdo, había llegado a esos 90 mil millones que hoy duplicamos: 14 años en manos del sector privado, 90 mil millones de pesos; 2 años y meses en manos del sector público, hemos duplicado, hemos crecido el doble de lo que tenía el sector privado, pero con una diferencia. Cuando nosotros decidimos tomar, a través de una ley del Parlamento, los fondos que habían estado en manos del Estado y que habían sido transferidos al sector privado, el Estado ya les estaba pagando la jubilación mínima al 60 por ciento de los trabajadores que estaban inscriptos en las AFJP.
 
El Estado se quedó con todos los jubilados que ya estaban jubilados, transfirió todo lo que eran los aportes al sector privado y luego, el sector privado congelaba a las clases bajas y no les podía pagar cuando comenzamos en el año 2003 a subir nosotros la mínima, que estaba en 150 pesos, si mal no recuerdo, cuando comenzamos nosotros a subir la mínima, llegó un momento que las privadas no le pagaban a sus propios aportantes durante todos esos años la mínima.
 
¿Qué tenía que hacer el Estado? El Estado, que se había quedado con todos los pasivos, comenzó a tener la obligación de pagar la jubilación mínima a los que aportaban a las privadas. Era algo que uno se lo explica a un chico de jardín de infantes y no podía entender qué tamaño desaguisado fuera sostenido y defendido por pretendidos economistas o el stablishment. Y lo qué eran las comisiones, me dice acá el Ministro.
 
No quiero tampoco ser mala y seguir con el dedito dando vuelta y vuelta. Prefiero hacer lo macro -no tiene nada que con ningún banco, por favor- voy a lo macro que es el fondo de sustentabilidad y todos los beneficios que esto nos permitió.
 
Porque además, en estos años hemos incorporado más de 2 millones y medio de jubilados y pensionados que carecían de cobertura pese a haber ingresado en la edad del derecho, carecían de cobertura o porque habían sido despedidos o porque no les habían podido hacer los aportes o porque la edad que tenían les había impedido tener un trabajo o porque no había trabajo en la Argentina. No nos olvidemos también que en el año 2003, un cuarto de nuestra población estaba desocupada.
 
Hoy tenemos una cobertura de casi el 90 por ciento de la gente en edad de jubilarse con jubilaciones sustancialmente superiores que además, establecen dos aumentos al año en lo que se ha llamado la Ley de Movilidad Jubilatoria, y que nos convierte en el país con mayor cobertura de toda la región en materia de pensiones y también desarrollar el programa que, según Bernardo Kliksberg, y que creo que es una voz muy autorizada al respecto de Naciones Unidas, es el programa más importante en materia social como es la Asignación Universal por Hijo que representa el 1,2 de nuestro PBI, en un sistema absolutamente transparente y que ahora hemos extendido también a las mujeres embarazadas.
 
Todas estas medidas, que pueden ser vistas solamente desde un aspecto social, yo quiero charlarlas frente a ustedes, economistas, desde el aspecto netamente económico y que tiene que ver con algo que sostenía al principio y que es la sustentabilidad que da el sostener la demanda agregada a la actividad económica, sobre todo a los sectores más vulnerables, a los sectores de menos capacidad de ahorro que, por lo tanto, todos sus ingresos los consumen. Porque lo más terrible de las crisis, es que los sectores de mayor poder adquisitivo, aún en las crisis, retraen su consumo casi por una cuestión cultural, no porque se vayan a fundir ni a quedar sin nada, pero los sectores de menores ingresos, aquellos que destinan casi todos sus ingresos a alimentación, a vestidos o a transporte, obviamente, no pueden reducir su nivel de egresos y, por lo tanto, son los que verdaderamente sostienen el sistema, por eso, además de, obviamente, comenzar a mejorar notablemente los índices de desigualdad.
 
Y aquí quiero ir al punto clave de por qué la desigualdad ha dejado de ser sólo un concepto social y se ha transformado en un concepto económico.
 
Hoy, los gobiernos, los que tenemos responsabilidades institucionales de conducir los destinos de un país, tenemos que ver la lucha contra la desigualdad, no solamente como una cuestión de sensibilidad social, sino también, esencialmente, como una cuestión de afianzamiento fundamental de los procesos de crecimiento económico. No hay sociedades que puedan crecer en forma sostenida, si se profundiza la brecha de desigualdad. Es más, una frase que me gustó del artículo de Stiglitz, que dice: “No importa cómo se reparta la torta, lo importante es el tamaño de la torta”. Y yo digo que no, yo digo que no es así.
 
Junto con Stiglitz coincidimos en que es importante el tamaño de la torta pero también cómo se distribuye. ¿Porque sino saben qué pasa además? Cuando la torta se la comen dos o tres, se terminan atragantando, empachando y tampoco les sirve a los que se comen toda la torta. Por eso necesitamos que la torta pueda llegar a la mayor cantidad de gente posible, para que sea grande pero, fundamentalmente, para que no se termine indigestando una sociedad y también una economía.
 
¿Cuál es el rol, entonces? Porque tuvimos una gran difusión acá. Me acuerdo cuando Mercedes asumió. Nuestra presidenta del Banco Central asumió en medio de un vendaval, con gente atrincherada en el Banco Central, que realmente uno lo toma a risa hoy pero que le hizo daño al país, son esas cosas, esas actitudes que hasta que no se ve el final de la película, hacen mucho daño, perjudican la imagen de un país porque, en definitiva, es muy difícil entender lo que pasó en ese momento.
 
A los años, esto sucedió a fines del 2009 principios del 2010, habíamos tomado la decisión también de destinar parte de las reservas disponibles, es decir, aquellas excedentes, cubiertas las relaciones técnicas que tienen que tener un Banco Central, con su cantidad de depósitos, con su M1, M2, M3, no soy experta en el tema pero me acuerdo de las fórmulas, se decidió también, con un criterio tan lógico como el que habíamos abordado cuando el tema de la reestructuración de la deuda.
 
Porque yo planteaba y planteábamos con Mercedes, con Amado, qué lógica tiene que un país tenga depósitos excedentes, por los cuales le pagan el 0,5 por ciento por año y tenga que salir al mercado para pagar su deuda, un mercado de capitales que nos cobraban tasas del 13, del 14 o del 15 por ciento. No tiene ninguna explicación lógica; es tan ilógico como eso que yo decía al principio de la patología, de la enfermedad, de los médicos y de los tratamientos.

Sin embargo, hubo mucho barullo pero, finalmente, se demostró, a través de los números, porque esto no es ideología, se demostró a través de los números que realmente habíamos abordado el problema correctamente porque además, habíamos sorteado otro de los graves problemas que tuvo, no la Argentina, sino la economía global y que fue la especulación permanente desde los grandes fondos buitres, de centros financieros, de consultoras, de calificadoras de riesgo que después nos dimos cuenta…Hoy estaba escuchando, leyendo unos días atrás, que alguien está pidiendo acciones penales contra las calificadoras de riesgo por cómo calificaron y por cómo analizaron, por ejemplo, la situación de Grecia. Todos nos enteramos que, en realidad, nos habían engañado, no a nosotros, sino a los bancos o a los contribuyentes o a las autoridades europeas o a todos juntos, en realidad, y estábamos planteando entonces, la necesidad, después de haber abordado el pago de la deuda con las reservas, de cómo finalmente pudimos llegar a mayor cantidad de reservas, bajar el nivel de endeudamiento y evitar esa especulación, ese rumor permanente acerca de la presunta imposibilidad de Argentina de pagar su deuda, con la cual especularon durante buena parte del 2009, para levantar el riesgo país, para levantarnos la tasa pero, fundamentalmente, creo yo y permítanme tener una interpretación personal de esta Presidenta, para escarmentarnos. Porque, en definitiva, lo que no se podía permitir era que el que había sido calificado como el peor del grado, el que había sido mandado al rincón, con el bonete y mirando la pared, pudiera demostrar que lo que había planteado era lo que había que hacer.

Yo creo que había mucho de todas estas cosas en estas medidas, como también cuando se nos soltó la mano en el año 2001, después de haber sido alumnos dilectos durante tanto tiempo del Fondo Monetario Internacional. Pero ya vemos cómo se crean rumores, situaciones, operaciones políticas de todo tipo a lo cual ya vemos que ni siquiera la Argentina está sometida, sino hasta autoridades del Fondo Monetario, por lo que está viendo también en estos días, han sido sometidas. Las operaciones, cuando de intereses se trata, parece ser que no tienen límites en este mundo global.
 
Así que, al cabo de aquella decisión, que tuvo un costo político momentáneo afortunadamente, porque luego se demostró que realmente teníamos razón y que habíamos mejorado la posición de reservas, estamos nuevamente con reservas record en toda nuestra historia, pudimos demostrar con sencillez, yo no me atrevería a decir con heterodoxia, porque heterodoxia supondría decir cosas y hacer construcciones muy sofisticadas. Pero pagar con lo de uno comparando con lo que quieren cobrar del otro lado, calificarlo de heterodoxia me parece casi un ejercicio de vanidad. Fue mucho más simple, fue un ejercicio que podría haber hecho cualquier ama de casa, no se necesitaba ser un economista heterodoxo o una Presidenta audaz; bastaba con tener un poco de sentido común.
 
Y finalmente también, hoy seguramente el ministro de Economía junto con el director general de la AFIP, lo va a poder anunciar, también este mes de junio donde hemos recaudado más de 48.000 millones de pesos, esta información que va a salir más detallada el día lunes, exactamente, si lo queremos en dólares, 11.884 millones de dólares que, comparativamente con el mes de junio año pasado, representa un incremento del 30,5 por ciento en nuestra recaudación con una novedad: estamos con record histórico en la recaudación del impuesto a los débitos de cuenta corriente o de Impuesto al Cheque, como se lo conoce vulgarmente, y también record histórico de comercio exterior y, dentro de él, record histórico de derechos de exportación que teníamos el record batido en octubre del 2010, este mes de junio hemos batido también ese record. Lo cual refleja un crecimiento del país que en el año lleva el 9,1, año a año, tomado mes a mes, mayo a mayo, y que realmente revela la solidez de un modelo que se ha construido con mercado interno, superando esa vieja contradicción que durante tanto tiempo pivoteó en la economía Argentina entre si exportábamos no podíamos desarrollar mercado interno y si teníamos mercado interno no podíamos desarrollar un buen sector comercial externo. Que tiene que ver también con esto de la desigualdad, porque el modelo que exportaba y que al mismo tiempo no tenía mercado interno, presuponía también un país absolutamente desigual como fue, por ejemplo, el país del Centenario, donde éramos la octava economía del mundo pero el Centenario fue celebrado con estado de sitio por el grado de conflictividad social, por el grado de desocupación reflejado en fantásticas pinturas de principios de siglo acerca de esa situación económica que vivía nuestro país y que tenía que ver con este concepto de la torta, el tamaño de la torta y la distribución.
 
Por eso me parece a mí y esto es casi un atrevimiento por parte de quien es Presidenta que se dirige, porque sé que acá los hay, a presidentes de Bancos Centrales y a prestigiosos economistas, pedirles a todos ustedes, que han sido formados, educados en academias, que tienen los instrumentos, los elementos técnicos para poder desarrollar políticas, para aconsejar a presidentes, para aconsejar a funcionarios, poder salirse de los esquemas tradicionales y retornar finalmente…Si uno los lee bien, en definitiva, a los padres del capitalismo, me parece que podría darse cuenta de que muchas de las cosas que están sucediendo, son profundamente en el fondo, anticapitalistas.

Yo les decía al principio el tema del consumo, el ajuste, que ha sido el paradigma de las recetas del Fondo Monetario Internacional, es profundamente anticapitalista. Si el capitalismo pudo derrotar en la caída del Muro de Berlín al comunismo, no fue porque tuviera mejores armas, porque hablaban más lindo, simplemente porque la gente quería consumir y vivir como vivían los del otro lado. Esto es la clave del capitalismo, que significa mejor calidad de vida.
 
Tampoco quiero que mañana salga “Cristina levanta el consumo irracional”. No, no es así; todos sabemos de qué estoy hablando. Cuando hablamos de consumo, hablo de mejor calidad de vida. Hay más consumo de energía, porque hay más gente que tiene gas natural; hay más consumo de energía porque hay más gente que ahora tiene una heladera, tiene un lavarropas, tiene un aire acondicionado, hay más consumo de ropa y de alimentos porque hay gente que puede comer más y mejor y vestirse más y mejor también.
 
La construcción, que ha sido junto a la producción de bienes, uno de los grandes también impulsores del crecimiento, tiene que ver con la cantidad de ladrillos que se han pegado, no solamente en el sector público a través de la infraestructura, uno puede verla, inclusive, aunque parezca casi un contrasentido, en la calidad de los materiales que se utilizan en los sectores más vulnerables y que pueden verse aquí a la entrada de la Ciudad aunque a algunos no les guste.

Miren: yo empecé a viajar a Buenos Aires, y con esto quiero terminar, cuando fui senadora a partir del 10 de diciembre de 1995, pleno auge de la convertibilidad, pleno auge de las políticas monetaristas, pleno auge del Consenso de Washington. La Villa 31, que todavía está en el ingreso a la Ciudad, sobre la autopista Illia, era un montón de casitas pequeñitas hechas de cartón y chapas, cartón y chapas en condiciones absolutamente precarias, casi temerosas de que algo pasará con eso cartones y esas chapas. Vean hoy que prácticamente son edificios los que están construidos, todos de mampostería, frente…Cuando uno pasa por la autopista lo puede ver claramente. Eso, aunque a algunos no les guste o no lo quieran ver, también refleja cómo ha mejorado la calidad de vida de la gente en los sectores más vulnerables.

Lo que tenemos que hacer ahora, obviamente, será en todo caso, urbanizar, transformar, trabajar más.

Pero yo les pido, pidan fotos del año 1995 y mírenlas contra estas fotos de ahora y van a ver la diferencia, pero sustancial, casi exponencial entre la calidad de vida en ese momento y lo que fue la construcción. Eso también impacta en la actividad económica. Son ladrillos, es cemento, son los techos de chapa, son las cosas que se ponen adentro de las casas.

En definitiva todo este modelo de crecimiento, que también ha tenido en el sector externo un importante incremento, pero que –les reitero- la mayor parte se ha debido precisamente a nuestro mercado interno.

Yo les decía, entonces, que lo que les pido a todos los economistas, a los presidentes de los Bancos Centrales, que comprendan realmente que no hay posibilidades de sostener los modelos económicos si además no tienen una fuerte sustentabilidad social y que la sustentabilidad política e institucional de los gobiernos, depende también de esa sustentabilidad social y económica. Y sino, miremos lo que está pasando en países con alto grado de desarrollo institucional casi varios siglos antes que nosotros cuando la gente se resiste a ser la variable de ajuste, porque esta es la clave, los trabajadores, los asalariados, los empleados, los estudiantes como variable de ajuste de un desaguisado que ellos no cometieron, que cometieron además, quienes desde las entidades financieras creyeron que los derivados financieros podían generar riquezas.
 
Yo la semana pasada estuve en un instituto que es emblemático en la República Argentina, el Instituto Federico Leloir, que lleva el nombre de quien fuera uno de nuestros Premio Nobel en materia de bioquímica, en materia de ciencias duras, y les decía a los cientos de jóvenes y científicos que se encontraban congregados en ese día, donde estaban ampliando el Instituto, que si durante el siglo XX y, fundamentalmente, durante la segunda mitad del siglo XX se creyó que los grandes generadores de riqueza podían ser las entidades financieras, no tuvieran dudas que los grandes generadores de riqueza en el siglo XXI van a ser aquellos que tengan el conocimiento, aquellos que tengan la ciencia y aquellos que tengan la tecnología y también los que tengamos los alimentos y también los que tengamos la energía.

Estas van hasta las tres claves y las tres variables sobre las que va a girar este siglo XXI y yo espero que hayamos aprendido algunas lecciones y que cuando veamos al enfermo, le demos la medicina adecuada para que pueda curarse y volver a caminar, que de eso se trata en definitiva también, la economía global: levantarse y volver a caminar.




14 de febrero de 2011

El Banco Central va cambiando la mirada

Luego de décadas de funcionarios de orientación neoliberal, la conducción del BCRA pasó a manos de economistas con planteos heterodoxos. Qué cambió y qué falta, mientras en el Congreso espera sanción la reforma a la Ley de Entidades Financieras.

Por Roberto Navarro

Hace un año, Cristina Fernández de Kirchner decidió dar un giro de 180 grados a la política del Banco Central. Luego de décadas en las que la entidad fue presidida por economistas neoliberales, la primera mandataria designó a Mercedes Marcó del Pont, una profesional alineada con el proyecto kirchnerista. Desde ese momento, las prioridades del Central son la producción y el empleo. Página/12 tuvo acceso a un informe reservado que Marcó del Pont le entregó a la Presidenta sobre sus primeros doce meses al frente de la entidad monetaria. Sus principales logros fueron –según el documento– la política de acumulación de reservas, la ampliación del crédito destinado a la producción, el pago de deuda pública con reservas y un fuerte impulso a la bancarización.

Entre las prioridades del BCRA estuvo elevar el porcentaje de bancarización de la población. “Desde el principio de la gestión empezamos a trabajar en el tema. Los bancos aceptaron resignar ganancias inmediatas con la intención de agrandar el mercado y ganar más en el futuro. Algo que hasta este momento no habían entendido. Vamos hacia un esquema mucho más barato para el usuario. La intención es incorporar al sistema formal a muchos que hoy se financian en cuevas de usureros, que hacen inviables sus negocios”, señaló Marcó del Pont a Página/12.

Lo que sigue es un resumen de los principales puntos del documento que le entregó la funcionaria a la Presidenta.

Política de acumulación de reservas

A lo largo de 2010, el BCRA profundizó la política de acumulación de reservas con el objetivo de ampliar el espacio de maniobra para la implementación de políticas contracíclicas en escenarios de shocks externos. Durante ese año, las reservas internacionales crecieron 4222 millones de dólares, alcanzando en diciembre de 2010 el record de 52.585 millones. Este incremento se llevó a cabo al mismo tiempo que se tomó la decisión de cancelar deuda soberana por 6570 millones de dólares. De esta manera, se incorporó a la política de acumulación de reservas la utilización estratégica de éstas, con el objetivo de apuntalar el proceso de desendeudamiento externo, consolidación fiscal y reducción de la vulnerabilidad externa que inició el país en 2003. El fortalecimiento de las tenencias absolutas de reservas también se tradujo en mejoras sustanciales de los ratios de cobertura de las mismas. Por ejemplo, el ratio reservas/PIB creció de 10,9 por ciento en 2003 a 14 por ciento en 2010.

Flotación administrada

El régimen de flotación administrada se articula con la estrategia de política económica global que privilegia la sostenibilidad y la consistencia del régimen macroeconómico, procurando promover el desarrollo y la generación de empleo. En este sentido, el esquema de flotación administrada se orientó a reducir la volatilidad cambiaria y a evitar la apreciación nominal del tipo de cambio. De este modo, se busca otorgar un marco de previsibilidad suficiente para estimular el ahorro y la inversión en el mediano y largo plazo. Si el BCRA no hubiese intervenido comprando dólares, se habría generado una caída del tipo de cambio que hubiese ubicado a la paridad del peso con el dólar en un rango entre 3,40 y 3,70.

Fondo de desendeudamiento

La puesta en marcha y ejecución del Fondo del Desendeudamiento Argentino, lejos de traer los costos declamados por sus detractores, produjo una serie de beneficios concretos. El primer beneficio tangible del Fondo Argentino para el Desendeudamiento emerge como resultante de sopesar beneficios y costos de las distintas estrategias de financiamiento que podían aplicarse para el 2010. Si la deuda implicada se hubiese refinanciado a las tasas de mercado, el costo financiero a asumir hubiese sido totalmente desmedido: un 14 por ciento anual. Dada la baja rentabilidad que se obtiene por la inversión de las reservas, menos de un uno por ciento anual, se estima que la puesta en marcha del fondo generó un ahorro anual directo, en conceptos de intereses, del orden de los 900 millones de dólares.

Aumento del crédito

Luego del episodio traumático de 2001-2002, es claro que el camino del desarrollo del canal del crédito en Argentina no puede ser el de los atajos, como dolarización, banca off shore y regulaciones mínimas, sino el sinuoso y largo sendero que conduzca a un sistema robusto y rentable, pero también orientado a acompañar el proceso de crecimiento con inclusión social. Uno de los objetivos claves durante este último año ha sido el de aumentar los niveles de crédito sobre bases sólidas, en especial el destinado a la producción. Así, por primera vez desde 2004, las líneas con destino esencialmente comercial comenzaron a manifestar niveles de expansión similares a los registrados por financiaciones al consumo, cuando en el lapso 2004-2009 el crédito al consumo fue mucho más dinámico que las restantes líneas. En cuanto a las cifras agregadas, los préstamos en pesos al sector privado afianzaron la recuperación iniciada a fines de 2009, exhibiendo a diciembre de 2010 un aumento en términos interanuales de 35,7 por ciento.

Créditos del Bicentenario

La motivación básica de la línea de financiamiento del Bicentenario es subsanar lo que típicamente se conoce como una “falla de mercado” que, en este caso, es la ausencia de financiación a mediano y largo plazo en proyectos relevantes. Para formular este programa se utilizaron los instrumentos ya previstos en la Carta Orgánica y que hasta el momento no habían sido empleados. Se prevé aplicar en esta línea hasta un máximo de 8000 millones de pesos, con un costo financiero total para el tomador que no supera el 9,9 por ciento anual. Hasta el momento se han efectuado tres licitaciones, octubre y noviembre de 2010 y enero de 2011, por un total de 1025 millones de pesos en proyectos con potencial para dinamizar sectores estratégicos.

Estrategia para las tasas de interés

En 2010, el Banco Central mantuvo las tasas de interés de sus operaciones de pases en niveles similares a los vigentes a octubre de 2009. No obstante, las tasas de corte de las subastas de Lebac que el Banco Central realiza semanalmente acumularon en el año una baja de 1,5 punto básico. Además, las tasas de interés activas de corto plazo continuaron su tendencia decreciente durante 2010, registrando descensos de hasta 3,4 puntos porcentuales (PP), como fue el caso de los préstamos personales, o más moderados, entre 2 p.p. y 0,6 p.p., para el caso de las líneas comerciales. La tasa de interés pagada por bancos privados por colocaciones en el segmento minorista se ubicó en torno al 9,1 por ciento, y tras compensar parcialmente la caída registrada los primeros meses del año, finalizó 0,3 p.p. por debajo del nivel alcanzado en diciembre de 2009.

Servicios financieros

La política financiera que impulsa el BCRA tiene entre sus objetivos principales contribuir a la universalización del acceso a los servicios bancarios. Con ese objetivo, en septiembre pasado creó la Cuenta Gratuita Universal, destinada a facilitar el acceso y estimular un mayor uso de servicios bancarios. Como resultado, a mediados de enero de 2011 la cantidad de ese tipo de cuentas se aproximaba a 34 mil, observándose un crecimiento diario promedio en lo que va del año de 650 cuentas. Por su parte, en función a la normativa vigente, el BCRA estableció que los movimientos en la cuenta en la que se acrediten remuneraciones (cuenta sueldo) no podrá generar costos para el trabajador.

Fortalecimiento del sistema financiero

La situación actual del sistema financiero bajo supervisión del BCRA ha consolidado en el corriente año los signos de fortaleza evidenciados luego de haber atravesado la crisis internacional en muy buenas condiciones. Los bancos retomaron un mayor dinamismo en la oferta de crédito, relajando algunas de las condiciones crediticias más restrictivas propias de la crisis. Los indicadores de performance muestran una evidente mejora, no sólo respecto de los valores existentes en el momento cúlmine de la convertibilidad sino también en la comparación con el 2009. A fin de fortalecer aún más la solvencia de las entidades financieras, y a tono con las propuestas que aún se están debatiendo sobre requerimientos de capital a nivel internacional, en los últimos meses el BCRA decidió implementar un requisito de conservación de capital. Así, una entidad financiera que posea resultados para distribuir podrá entregar dividendos sólo si su capital regulatorio, en el escenario posterior a la distribución de resultados, se mantiene al menos 30 por ciento por encima de la exigencia normativa.

© 2000-2011 www.pagina12.com.ar
República Argentina
Todos los Derechos Reservados

22 de septiembre de 2010

“Hay que cambiar el Central y la mentalidad”

La presidenta de la autoridad monetaria celebró la presentación de un proyecto de ley para incorporar como objetivos de la entidad el crecimiento y el empleo. La iniciativa será elevada hoy al Congreso por un diputado del oficialismo.

 Por Tomás Lukin
“La actual Carta Orgánica del Banco Central no es coherente con este modelo productivo y nos condiciona a la hora de tomar decisiones. Nos ancla al cumplimiento de un objetivo único y excluyente, y se olvida de los objetivos de crecimiento, empleo y actividad productiva”, explicó la presidenta de la entidad, Mercedes Marcó del Pont, a Página/12. Hoy será un día importante respecto de este debate, ya que el diputado nacional Héctor Recalde (FpV) presentará el proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica en ese sentido. La funcionaria no ocultó su entusiasmo con la iniciativa, que la tiene como autora ideológica, pero enfatizó la necesidad de acompañar el proceso con la construcción y difusión de un cuerpo de ideas económicas que sustenten los cambios y desplacen la visión ortodoxa.
“Hay que cambiar la ley para dejar por escrito lo que venimos haciendo hace siete años y continuar recreando la institucionalidad funcional a este nuevo modelo. Pero si cambiamos la ley y no cambiamos la forma de pensar las cuestiones monetarias, no lo vamos a resolver”, estimó la funcionaria en la conferencia de cierre del congreso de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). En el evento que duró dos días predominaron los enfoques alternativos a la visión dominante de los problemas económicos. Marcó del Pont lo valoró: destacó la relevancia de espacios como éste y recordó los cambios en la orientación ideológica de los invitados y los temas de debate durante las Jornadas Monetarias que organizó recientemente el BCRA, en convites donde predominó históricamente una visión ortodoxa.
La titular del BCRA considera que a diferencia de 2007, cuando ella misma presentó un proyecto de reforma para la Carta Orgánica –en esa iniciativa se basa el texto de Recalde–, la posibilidad de concretar los cambios son mayores. Sin embargo, la funcionaria asegura que las modificaciones serán incompletas si “en materia de política monetaria y financiera continúa predominando la concepción ideológica ortodoxa neoliberal, por eso tenemos que hacer un esfuerzo en el debate teórico”.
Marcó del Pont defendió el uso de las reservas internacionales para el pago de la deuda externa y remarcó que desde 2003 los lineamientos de la política monetaria, cambiaria y financiera no estuvieron dirigidos únicamente a la estabilidad de precios –como reza el mandato neoliberal de la Carta Orgánica–, sino que apuntaron a promover un proceso de crecimiento a partir del mercado interno y el empleo. Por eso, sostuvo que la entidad “tiene que recuperar lo que perdió en 1992 a manos de la convertibilidad. La política monetaria tiene que incorporar los objetivos de crecimiento y generación de empleo en forma consistente con la estabilidad de precios”, sostuvo durante su intervención.
Los objetivos múltiples y el énfasis en la necesidad de coordinación entre los distintos ámbitos del Gobierno están en sintonía con el diseño institucional de un amplio espectro de bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central de Brasil. La funcionaria estimó que la crisis financiera y las distintas respuestas de política terminaron de derribar los mitos alrededor del objetivo único y la independencia de los bancos centrales.
“Los cambios en la Carta Orgánica no responden a la despreocupación por lo que sucede en el terreno de los precios, sino a una visión totalmente distinta a la ortodoxa. La inflación no responde a un exceso de demanda o al incremento en cantidad de dinero circulando en la economía. Tenemos otra visión y por lo tanto otras políticas para abordar estos problemas”, explicó la funcionaria, quien consideró que la variación de precios responde a la variación de los precios internacionales, la puja distributiva y la concentración que exhiben algunos mercados.
“Si tengo que seguir yendo al Senado a discutir con representantes que se aterrorizan ante un proceso de expansión de los medios de pago porque creen que eso genera inflación, no servirá de nada el cambio en la Carta Orgánica”, remató la funcionaria en referencia a los cuestionamientos que recibió cuando visitó el Congreso para explicar los cambios en las pautas del Programa Monetario.
El mandato de Marcó del Pont al frente del BCRA concluye mañana, cuando también vence el cargo de cinco miembros del órgano de decisiones de la entidad. Frente al escenario político actual, la situación más probable es que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner designe “en comisión” –hasta que el Senado acuerde los pliegos que envíe el Ejecutivo– los cargos de la presidencia y la vicepresidencia para asegurar el normal funcionamiento del Banco. Así, Marcó del Pont y el segundo de la entidad, Miguel Pesce, continuarían en sus posiciones al frente de la autoridad monetaria.

17 de septiembre de 2010

Proyectos para un nuevo BCRA

Dos son los proyectos que compiten por edificar el nuevo Banco Central. Ambos salieron a luz ayer, en distintos rincones geográficos de la Ciudad de Buenos Aires y con distintos respaldos. Y ambos tendrán entre sus modificaciones la puesta en marcha de un Consejo Económico y Monetario integrado por el ministro de Economía, titulares de otras carteras y funcionarios del BCRA, que tendrá mayor poder que el propio directorio del Central en las decisiones de política monetaria. Se da paso así a la tan mentada coordinación entre el ministerio de Economía y el BCRA y una vuelta de página al denostado capítulo de la autonomía del Banco Central en la Argentina.

Uno de los proyectos es el que la actual titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, redactó cuando era diputada en 2007 y que fue retomado por el diputado y abogado de la CGT, Héctor Recalde, que ayer obtuvo la aprobación de la Confederación General del Trabajo (CGT) y podría tener un guiño del oficialismo. El otro es el que impulsa el diputado por Nuevo Encuentro Popular y Solidario, Carlos Heller, un proyecto que, como él mismo sostuvo, “comparte filosóficamente e ideológicamente la matriz en la que fue concebido el de Marcó del Pont, pero es más abarcativo”.

Según trascendió, el proyecto de Recalde será presentado la semana próxima en el Congreso. En ese lapso, se incorporarán algunas propuestas realizadas por la Asociación Bancaria y otros aportes técnicos de especialistas. “El proyecto contempla eliminar el enfoque monetarista de la carta orgánica y darle una orientación al banco como referente para direccionar el crédito con más contundencia hacia la inversión social”, dijo Juan Carlos Schmid, secretario de capacitación de la CGT. Según Schmid, “la intención es que se brinden servicios financieros y bancarios en razón de la producción del país”.

Consultados en el BCRA, señalaron que si bien la creación de un Consejo Monetario para coordinar las políticas entre el BCRA y el Ministerio de Economía tuvo lugar por decreto a comienzos de año, ese Consejo no funcionó oficialmente hasta ahora. Está integrado por el ministro y viceministro de Economía, el secretario de Finanzas, el presidente y vice del Central, entre otros. “Una vez que se modifique la Carta Orgánica, no vemos impedimento alguno para que ese Consejo empiece a tener participación en las decisiones de política monetaria”, señalaron en la entidad rectora.

El proyecto de Heller será presentado en el Congreso en “no más de 10 días”. Presentado ayer ante los periodistas, el proyecto pone su foco de atención en la creación de un Consejo Económico y Monetario, compuesto por el ministro de Economía, el de Trabajo, sumado a “otro ministro más que no tenemos en claro” y el presidente y vice del BCRA. Este Consejo sería el encargado de fijarle las prioridades del Directorio del BCRA y también tendría mayor peso específico que la entidad rectora.

Según el propio Heller, la creación de este Consejo está inspirada en el Consejo Monetario Nacional de Brasil, que desde 1964 actúa y tiene a su cargo delinear la política monetaria, realiza sus funciones siguiendo directrices establecidas por el presidente de la República

A la vez, trascendió que la propuesta de Heller apunta a que el Banco Central pase a desempeñar el papel de agente financiero del Estado. Por otra parte, buscará avanzar en una reducción de dos o tres puntos de los encajes (las reservas de dinero legal que los bancos mantienen en el BCRA) a cambio de que el banco lo utilice para financiar.

Julián Guarino y Elizabeth Peger Buenos Aires - www.cronista.com

14 de septiembre de 2010

Soberanía monetaria y restricción externa

Por Eduardo Luis Curia

Durante las recientes Jornadas Monetarias y Bancarias realizadas por el Banco Central (BCRA), en nuestra exposición –y en el paper que se adjuntó: “El caso argentino: una experiencia instructiva de accionar anticrisis”– se aludió a la cuestión de la soberanía monetaria en el país.
Estamos diciendo en el frente considerado que, por de pronto, al dejar atrás el régimen de convertibilidad, el país asume y registra una soberanía monetaria plena en lo formal, pero que, en simultánea, en cuanto a su carácter concreto o efectivo (la soberanía monetaria) “se halla en construcción”.
La soberanía monetaria en nuestro caso. Lo aplicable a los EE.UU. en cuanto a la soberanía monetaria, se da con menores graduaciones en otros países. Algunos están más cerca; otros, más lejos. Cuando teníamos la convertibilidad, nos ubicábamos prácticamente en el piso de la pirámide. Carecíamos de soberanía monetaria, tanto en lo formal como en lo concreto. La moneda local dependía intrínsecamente de su atadura rígida –“relación técnica”– a una tercera moneda, asumida como “dura”. Por lo tanto, se trataba de una “moneda vicaria”, con rango “delegado”.
Luego, para el movimiento de la economía, se necesitaba una fórmula de provisión de esa moneda dura. De ahí la apelación sistemática al ingreso de capitales externos, en especial, al endeudamiento. El endeudamiento externo llegó a cubrir el déficit fiscal, pero, a la postre, sus servicios asociados in crescendo, retroalimentaron las presiones fiscales desequilibrantes.
La convertibilidad, pues, trasuntaba la ausencia de soberanía monetaria y, en principio, cancelaba, en consecuencia, la posibilidad de contar con una política monetaria “activa”. Y, a la vez, tanto la refundición del citado esquema en términos de la tercera moneda referencial como el método de apalancamiento sistemático en el endeudamiento externo para derramar en el circuito doméstico esa moneda –con su correlato del dólar nominal fijo y deprimido en lo real–, determinó una senda tortuosa que culminó en un trágico colapso.
La aparición del modelo competitivo productivo –MCP– tradujo como premisa básica la recuperación de la soberanía monetaria, por de pronto, en el plano formal. Caducó la relación técnica que refería, cual atadura rígida, la moneda local al dólar –la divisa por excelencia– como su constituyente intrínseco.
No obstante, interesa también, asumido lo anterior, examinar el grado de afirmación que detenta nuestra soberanía monetaria formal en el ámbito efectivo. Con el MCP nos alejamos de la base de la pirámide antes citada. Pero, siéndose sincero, téngase presente que ello no significa automáticamente avanzar en materia de una plenitud tal que nos coloque en los tramos de arriba de la pirámide en cuestión.
Justamente, opera una referencialidad a las divisas, que es de un orden muy diverso al que se vino comentando, pero que, en lo suyo, es clave. Y, por expresarlo de alguna manera, funge como un collateral o respaldo, indirecto pero insoslayable, para que se afirme efectivamente la soberanía monetaria formal.
En rigor, aquí se alude a los cruciales requerimientos en términos de divisas que enfrenta el país de cara a una estrategia de crecimiento acelerado sostenido. Por de pronto, sin mengua de la provisión local en estos rubros y de los esfuerzos sustitutivos pertinentes, necesitamos recurrir a equipos y partes, insumos generales y energéticos provenientes de afuera para dar calce al crecimiento acelerado. Precisamente, la sustitución de importaciones permite ahorrar divisas. Ahora bien: son las exportaciones las que generan divisas directamente, por la vía del comercio exterior.
Exportando y sustituyendo, se trata de superar de forma sistemática, actual y potencialmente, la restricción externa o de divisas en aras de asegurar un crecimiento acelerado, sostenible y sustentable.
Pero Marcelo Diamand enseñaba que no se trata simplemente de una mera cuestión de cantidad de divisas; por el contrario, era importante el recaudo de la calidad, del desde dónde y del para qué. Lo relevante son las divisas congruentes con una estructura productiva diversificada, que se proyecta en el plano de las exportaciones. Ésta es la nota de calidad del asunto, con un para qué claro: alentar las mayores chances posibles para la adecuada absorción productiva de la población. El “tener divisas” para una estructura poco compleja, con escasa capacidad para generar trabajo productivo, sirve poco.
El tema es identificar las divisas que provienen del canal comercial externo frente a las que derivan del canal financiero externo. No hay antinomias fulminantes, pero sí claras prioridades. Quienes creen que es indistinto uno u otro canal, se equivocan severamente. La superación auténtica de la restricción externa reclama ser coherentes en cuanto a la calidad, al para qué y al desde dónde en lo atinente al aporte de divisas.
Con una matriz macroeconómica de diseño robusto con el fin de dar respuesta a la restricción externa, siguiendo los recaudos recién mencionados, la soberanía monetaria, como componente de ella, puede ganar creciente efectividad. Se irían conciliando lo formal y lo efectivo. En los ’90, con endeudamiento externo militante, dólar nominal fijo y bajo en lo real, carecimos directamente de soberanía monetaria. Con una flotación cambiaria, apostando a una aún mayor apreciación cambiaria, y confiando en un revival del endeudamiento externo militante, se tiende a una soberanía monetaria “figurativa”, a espaldas de la posibilidad de una estrategia de crecimiento acelerado sustentable. Este punto es clave, y se deberá volver sobre él.

7 de septiembre de 2010

Hacia el fin del monetarismo

Página/12 :: Economía :: Hacia el fin del monetarismo
/fotos/20100907/notas/na04fo01.jpgAvanza la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central

El proyecto de reforma está siendo elaborado por el diputado Héctor Recalde, con supervisión de la titular del BCRA, Marcó del Pont. Apunta a cambiar su rol, para comprometerlo con el crecimiento y el empleo.

Por Tomás Lukin
Mercedes Marcó del Pont, titular del Banco Central. Retoma un proyecto que impulsó como diputada.
El diputado nacional Héctor Recalde está terminando de pulir un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central. La iniciativa cuenta con el visto bueno de la Casa Rosada y el apoyo de la titular de la autoridad monetaria, Mercedes Marcó del Pont, quien viene siguiendo de cerca los distintos borradores. La legislación buscará ampliar los objetivos del banco más allá de la preservación del valor de la moneda –el control de la inflación– para contemplar también el sostenimiento de un alto nivel de crecimiento y la creación de empleo. Además, explicitará la necesidad de coordinación entre el Banco Central y el Ministerio de Economía. Las modificaciones que llevará a la Cámara baja Recalde se asemejan a aquellas que impulsó en 2007 la actual presidenta del Central cuando todavía era diputada.
El actual diseño institucional del BCRA está heredado de la convertibilidad y responde a una matriz estrictamente neoliberal que ha sido adecuada parcialmente desde la devaluación de 2002. La ampliación de los objetivos que propone el proyecto de ley no implicará alteraciones sobre las políticas monetaria, financiera y cambiaria vigentes, pero tampoco se limita a una cuestión meramente simbólica. El banco deberá rendir cuentas en el Senado por el cumplimiento, o desvío, de los objetivos en materia de crecimiento y empleo que se proponga cada año.
El compromiso del Central –que compartirá con distintos organismos del Estado– para asegurar el máximo nivel de empleo posible le permitirá a la entidad diseñar un Programa Monetario de mayor alcance. Además de perseguir el control de la inflación a través de metas para el crecimiento de la cantidad de dinero en la economía –herramienta proveniente de la ortodoxia monetarista–, el BCRA podrá explicitar objetivos de creación de puestos de trabajo.
La incorporación de objetivos múltiples a la estructura del BCRA está en sintonía con el diseño institucional de un amplio espectro de bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos. En su acta constitutiva, además del objetivo de la estabilidad de precios, la Fed establece como metas la preservación del crecimiento del crédito, tasas de interés moderadas, promover el pleno empleo y estimular el crecimiento.
Recalde, abogado de la CGT, se reunirá hoy con el titular de la central sindical, Hugo Moyano, para ultimar detalles y definir la fecha de presentación de los cambios en Diputados. El último intento legislativo para modificar los objetivos del Central había sido impulsado por la misma Marcó del Pont en 2007. Allí cuestionaba las restricciones a la función del BCRA como prestamista de última instancia y a la facultad de la entidad para financiar al gobierno, así como la sobreactuada independencia de la entidad.
Esa iniciativa, que contaba entre sus principales detractores con el entonces presidente de la autoridad monetaria, Martín Redrado, no llegó a tratarse en el Congreso. La oposición había dado el visto bueno para debatir los cambios, pero faltó la voluntad política del Gobierno. Durante su gestión en el Banco Nación, Marcó del Pont no insistió con la necesidad de modificar la legislación, pero desde que desembarcó en el Central buscó reinstalar el debate.
La semana pasada, durante las Jornadas Monetarias que organiza la entidad, el tema fue tocado por la presidenta de la Nación. “Es necesario reformular el rol de los bancos centrales, no podemos seguir con las mismas ideas monetaristas que nos llevaron al actual desastre internacional”, sostuvo Cristina Fernández, con quien Marcó del Pont viene dialogando los pormenores del proyecto. El próximo 23 de septiembre vencen los mandatos de seis directores de la autoridad monetaria, incluidos la presidencia y vicepresidencia. Aunque la voluntad de la actual titular de la entidad es continuar en el cargo, desde distintos sectores del Ejecutivo apuntaron que la decisión de enviar el proyecto excede a quién esté a cargo del Central.

4 de septiembre de 2010

por knock-out

“Tuvimos la sequía, se desplomó el turismo, nos quedamos sin el crédito que podíamos tener y se generó una feroz fuga de capitales. Si hace unos años nos encerraban a diez economistas para predecir qué iba a pasar con nuestra economía en una situación así, la verdad que la íbamos a pifiar mal”, se sinceró Miguel Bein en el segundo día de las Jornadas Monetarias y Bancarias que organiza el Banco Central. El economista compartió la mesa “La economía argentina ante el desafío de la crisis internacional” junto a Eduardo Curia, presidente del Centro de Análisis Social y Económico, y Héctor Valle, titular de FIDE. Durante la charla elogiaron la política de acumulación de reservas y la administración del tipo de cambio, además de diversas medidas anticíclicas para paliar la crisis internacional.
El moderador fue el vicepresidente de la entidad monetaria, Miguel Angel Pesce, quien dio el puntapié inicial manifestando que el desempeño local en el escenario de crisis “poco tuvo que ver con la suerte”. Luego completó la idea Valle: “La recuperación de los fondos previsionales fue la que permitió sostener el gasto público para soportar la presión adversa de la sequía, la fuga de capitales o el desempleo”. De esta forma, resaltó la importancia de la finalización del sistema de AFJP sobre todo en función de la masa de recursos que puso a disposición de la política pública, la famosa “caja” que desde otra visión critica la oposición.
En una línea similar, Bein mostró la diferencia entre el actual modelo macroeconómico y la convertibilidad. En los ’90, explicó, el endeudamiento financiaba al déficit público y permitía disponer de las reservas necesarias para sostener la paridad cambiaria. En cambio, la posconvertibilidad, ante la supresión del crédito externo, requiere necesariamente de los dólares comerciales y del superávit fiscal. El economista indicó que “hay equilibrio” a partir de medidas como la nacionalización de los fondos previsionales, aunque advirtió sobre la necesidad de mantener vigente la holgura fiscal.
Por su lado, Curia defendió la política de acumulación de reservas en el BCRA. “La ortodoxia cambió su postura frente a las reservas, porque en esta crisis les fue mejor a aquellos que las han acumulado”, consideró. También en relación con las reservas, Bein manifestó que “en la Argentina existe autoestabilidad en el sector externo con la peor sequía en 52 años, lo que da una idea de fortaleza. En los últimos 30 años, cuando atacábamos el Banco Central –refiriéndose a la demanda de divisas por parte del público–, a los tres meses no le quedaban ni dos mangos. Esta vez no pasó nada. Nunca habíamos perdido una corrida contra el Central. Por eso hay una perplejidad no menor en la Argentina. Y no es que estamos en camino de ganársela, perdimos por knock-out”, graficó desde la óptica de la city.

Por Javier Lewkowicz

3 de septiembre de 2010

"esta crisis viene a plantear también una necesaria reformulación del rol de los bancos centrales"

La presidenta Cristina Fernández encabezó el acto inaugural de las Jornadas, que tienen como tema central "Política monetaria, regulación financiera y macroeconomía en la globalización: Lecciones y desafíos de la crisis internacional". Allí sostuvo que
"el gran desafío es plantearse que a partir del derrumbe del último trimestre del 2008 en Wall Street, se derrumbó no solamente un banco sino que se derrumbó una manera de entender el rol de los bancos y de los controles financieros en el mundo"
Tabién dejo en claro cuál es el rol que debe tener la política monetaria y el Banco Central al plantear que:
"Debe ser también un buen augurio que estemos haciendo estas Jornadas Monetarias en el Día de la Industria, hoy en la República Argentina es el Día de la Industria, algo que también tiene que ver con la economía y también tiene que ver con el rol de los bancos, del crédito y por lo tanto algo en lo que también una correcta política monetaria, una correcta política desde el Banco Central tiene que visualizar el país en su conjunto"
Luego se refirió a los cambios en el programa monetario: "un programa monetario que había previsto un crecimiento económico del 2,5 cuando tenemos un crecimiento económico acumulado en los últimos 12 meses del 9 por ciento, está claro que debía ser formulado"
También aprovechó para referirse a su rol durante la crisis con una referencia a los errores de estimación cometidos por el BCRA
"Tuvimos el año pasado el superávit comercial más importante de toda nuestra historia, apenas por 20 millones de dólares no alcanzamos los 17 mil millones de dólares en nuestra balanza comercial; las exportaciones habían caído un poco pero realmente pudimos hacer y administrar una política, pudimos administrar el comercio exterior de tal modo que tuvimos ese balance. Me acuerdo que después cuando dije es raro en la meta el 65 por ciento en el objetivo de la balanza comercial, se me contestó "que viva, vos también interviniste en el mercado", ah bueno, ¿pero para qué estoy sentada allí en el sillón de la Casa Rosada, para ver pasar las cosas? ¿Para qué eligen a un presidente en un país, para que deje pasar las cosas y que otros decidan? Yo tengo entendido que por lo menos en todos los países democráticos y republicanos del mundo se elige a un presidente para gestionar la administración de un país y por lo tanto también la calidad de vida de esa sociedad"
Se refirió al rol de los bancos centrales:
"Por eso digo que esta crisis que se planteó en el año 2008 viene a plantear también una necesaria reformulación del rol de los bancos centrales que desde el Consenso de Washington estuvieron únicamente como guardianes de la moneda, como si además la moneda pudiera cuidarse únicamente desde un concepto monetarista y no desde un concepto de crecimiento de la economía"
Y la nececidad del debate "es bueno comenzar a discutir y debatir estas cosas, cómo se cuida realmente el valor de una moneda en una economía y está claro que la única posibilidad de resguardar el valor de una moneda es a través del crecimiento del producto bruto interno de ese país, a través del crecimiento de la actividad económica, que además se hace a partir de la generación de puestos de trabajo, de un sólido mercado interno y también de una fuerte política en materia de exportación, de modo tal que los dos pilares de un modelo que son el superávit comercial y el superávit fiscal puedan ser sólidamente sostenidos, y sobre estas dos premisas y la acumulación de reservas en el Banco Central entonces sí decir que estamos cuidando el valor de la moneda."
Por eso nosotros enfrentamos el año 2009 con una certeza absoluta de que era necesario sostener la demanda agregada para que no cayera la actividad y de esa manera poder tener basamento para este crecimiento que estamos teniendo hoy en el 2010. Este 9 por ciento de los últimos 12 meses es producto de todas las políticas contracíclicas que tomamos en el año pasado, algunos se reían pero lo cierto es que el comportamiento de la región, el comportamiento de Argentina fue absolutamente diferente al comportamiento de otras economías"
"Hubo una gran resistencia a esta estrategia, una resistencia diciendo que se venía el mundo abajo, que nos íbamos a quedar sin reservas, pese a que uno podía acreditar que fue precisamente esta gestión con este modelo económico la que había permitido este grado de acumulación de reservas récord en nuestra historia"
También hizo referencia a los controles de capitales y la arquitectura financiera internacional:
"los bancos centrales eran rigurosamente controlados, sin embargo los fondos de inversión, los capitales que van de lado para el otro con simplemente una pulsión del enter de cualquier broker o de cualquier inversor, no tienen ningún tipo de contralor. Ni qué hablar de los paraísos fiscales, otro tema que también deberá ser abordado. Pero esta nueva arquitectura financiera internacional también va a exigir por parte de los bancos centrales de un nuevo rol en la actitud económica"
"todo esto va a exigir repensar cuál es el rol que esos bancos centrales tienen que tener no solamente en la política monetaria sino en la economía de un país, porque el capítulo monetario no es un capítulo independiente, autónomo y que no tenga que ver con la actividad económica, al contrario, la moneda está subordinada a lo que pase en la actividad económica, es imposible pensar subordinar la actividad económica a la moneda únicamente."
Finalizó enfatizando que era necesario replantear el marco teórico con el cuál se analiza y propone la política monetaria y económica en general
"hay que discutir a partir de los hechos concretos que han sucedido desde el año 2000 a la fecha, cuáles han sido los comportamientos de las economías, cuáles han sido las medidas que se han aplicado, cuáles han sido las que han dado resultado, cuáles han sido las que no han dado resultado, no podemos seguir discutiendo desde la teoría, tenemos que discutir desde lo que nos ha pasado concretamente porque estamos en un momento tan especial que va a ser necesario formular nuevas teorías. Este es el tema, no podemos manejarnos con las teorías que nos llevaron al desastre, tenemos la obligación de formular nuevas teorías."
"Einstein siempre decía, y yo no me canso de repetirlo, que es señal de locura creer que con los mismos métodos se van a tener resultados diferentes, con los mismos métodos siempre se llega al mismo lugar"
"es necesario a partir de lo que ha sucedido volver a formular nuevos marcos teóricos, y en esos marcos teóricos (deben estar) la generación de trabajo, la ciencia y la tecnología, el desarrollo de los mercados internos, la complementariedad de las economías y reglas similares para todo los países.

30 de agosto de 2010

Fuga de capitales II

Por José Sbattella *
Argentina tiene una larga historia, sobre todo a partir de la valorización financiera como modelo de acumulación, en materia de fuga de divisas y de apropiación suntuaria del excedente económico. Basta un ejemplo para entender la dinámica de la fuga. En los últimos dos años entre 2008 y 2009, en la cuenta corriente de la balanza de pagos se generó un ingreso de divisas de 18 mil millones de dólares. En dicho período se acumularon 1355 millones de dólares en divisas externas en el Banco Central y el sector público utilizó 1200 millones para cancelar pasivos externos. Así, de lo ingresado en la cuenta corriente, hay 15 mil millones de dólares que no quedaron en la economía formando activos externos o se guardaron en el “colchón” por parte del sector privado.
Estos datos son consistentes con los que figuran en la contabilidad externa. Entre 2008 y 2009, la formación de activos externos por parte del sector privado (financiero y no financiero) alcanzó los 14.800 millones de dólares. Lo más llamativo es que tan sólo 2 mil millones de dólares fueron a parar a inversión directa o productiva y el resto terminó en inversiones especulativas o directamente en el “colchón”. Se estima que hoy el stock de dinero en moneda extranjera en el “colchón”, o en orígenes desconocidos (depósitos u otras inversiones especulativas), alcanza los 134 mil millones de dólares, mientras que las inversiones productivas en empresas o emprendimientos inmobiliarios es tan sólo de 30 mil millones de dólares.
Eso explica dos cuestiones clave de los últimos tiempos: 1) la baja utilización del mercado financiero como alternativa de financiamiento (hay fondeo propio) y, 2) el incremento de la acumulación suntuaria del excedente que va creciendo en porcentaje del PIB. Si bien nadie puede establecer a ciencia cierta cuánto es la influencia de las actividades ilícitas en la economía cuyo producido luego es “blanqueado” al circuito legal a través de diversos mecanismos, hay consenso entre los especialistas que a nivel mundial representa el 5 por ciento del PIB.
Una cuenta sencilla nos marca que, para un PIB de aproximadamente 330 mil millones de dólares como el actual, el monto que es generado por actividades ilícitas medido en pesos alcanzaría los 66 mil millones anuales, monto altamente significativo. Comparando con la fuga de divisas, estamos diciendo que el lavado de dinero duplica anualmente al monto fugado en forma anual, al menos en estos dos últimos años.
Al estar blanqueado, el dinero se encuentra dentro de la estadística formal de la economía: circula, se deposita, se pagan impuestos por ellos, etcétera. Del mismo modo, una vez “adentro” del circuito formal, una porción se fuga a otras latitudes y/o se acumula en activos externos que no son productivos. La evasión impositiva constituye un delito por excelencia en la Argentina. Según datos de la Cepal, la recaudación potencial del impuesto a las Ganancias es de 130 mil millones de pesos mientras que la recaudación efectiva para 2009 fue de 55 mil millones de pesos. Si sumamos la evasión del IVA que calcula la AFIP, la evasión en los dos principales impuestos de la Argentina supera los 90 mil millones de pesos.
En la Argentina, si bien la evasión está penada por la Ley Penal Tributaria, no está penado el lavado de dinero producto de dicho delito. El delito de lavado de dinero surge como delito en sí mismo, ya que muchas veces es muy difícil detectar el delito que lo precedió, es decir la actividad ilícita por la cual se obtuvo el dinero “sucio”. Incluso muchas veces es más fácil detectar el dinero antes que el delito.
El Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto para incluir dentro del marco de la ley de lavado de dinero algunas cuestiones esenciales que tienden a favorecer la lucha contra esas actividades. Como considerar el lavado de dinero como delito autónomo, permite no sólo castigar al encubridor sino al que encubre su propio delito. En segundo lugar, ya que el lavado es un delito escalonado con el precedente, buscar este último mediante la querella, mejora la investigación del lavado y su tipología. Y en tercer lugar, incluir entre otros delitos, al de evasión como un delito precedente cuyo lavado debe ser castigado. No se trata de perseguir la “simple evasión” como han salido a cuestionar desde algunos sectores, al menos que piensen que 90 mil millones pesos de evasión al año se trate de un delito menor. En este sentido, el dinero “sucio” producto de las actividades ilícitas se mezcla y comparte la misma ruta del dinero de las actividades “limpias”, pero que generan un gran perjuicio a la sociedad.
Desde el punto de vista económico es capital con costo de oportunidad cero o negativo, puesto que se “paga” para blanquearlo y desplaza al que viene financiado, cuyo costo es la tasa de interés más el riesgo de cada región.
* Presidente de la Unidad de Información Financiera.

Fuga de Capitales I

Por Esteban Kiper *
La fuga de capitales volvió a cobrar relevancia desde mediados de 2007. Entre enero de 2003 y junio de 2007 promedió apenas los 160 millones de dólares por mes. En los últimos tres años creció significativamente. Entre julio de 2007 y julio de 2009 el promedio mensual fue de 1700 millones de dólares y desde agosto hasta ahora 730 millones de dólares. ¿Por qué se fugan dólares de la economía? Los determinantes de la salida de capitales son múltiples, y por consiguiente la identificación resulta muy compleja. Las causas de la fuga en las economías emergentes se puede clasificar en estructurales, macroeconómicas y coyunturales.
La fuga de capitales de carácter estructural se explica por varios factores. En primer lugar la estructura rentística de la economía, dada por el peso del sector agropecuario, alimenta la salida por la limitada posibilidad de incrementar la inversión que involucra el uso de un factor fijo como la tierra. Otro determinante es la vasta presencia en el mundo emergente de actividades que operan en la informalidad (evadiendo impuestos y aportes a la seguridad social) y eluden el uso del sistema financiero para evitar el blanqueo de sus ingresos. Un tercer aspecto es la dolarización de las carteras de activos en los países emergentes. Como la volatilidad macroeconómica no permite el desarrollo de instrumentos de ahorro de largo plazo en moneda doméstica, los agentes por lo general optan por el ahorro en moneda extranjera. Un cuarto determinante es la permeabilidad de la regulación financiera heredada de procesos de apertura financiera abrupta característicos de los ’90.
Las causas macroeconómicas operan cuando aumentan las expectativas de devaluación o crisis financieras; cuando aumenta la tasa de interés de los países centrales; o cuando aumenta la percepción del riesgo sobre las economías en desarrollo.
Finalmente, las causas coyunturales abarcan aspectos cualitativos de difícil medición, tales como la intensificación de la conflictividad política, o las medidas de política económica percibidas negativamente por algún sector empresario (que pueden fugar dólares por temor, o como instrumento extorsivo si el sector es lo suficientemente grande).
En Argentina entre 2003 y 2007 pareciera haber operado sólo la formación de activos externos estructural. Por el contrario, en los últimos tres años han contribuido al aumento en la formación de activos externos todos los factores señalados. Muchas veces varios determinantes conviven, y no es posible determinar en qué magnitud influyó cada uno. Durante el conflicto desatado por las retenciones móviles aumentó considerablemente la fuga. Pero esa situación coincidió con los albores de la crisis financiera internacional y con un fuerte incremento del excedente del sector, derivado de los precios y cosecha record. En circunstancias de política interna más normales difícilmente ese excedente hubiera sido volcado en su totalidad a la inversión, el consumo o el ahorro en moneda doméstica; más aún cuando se tiene en cuenta que la renta se llevó buena parte de ese excedente, y que el sector presenta altos índices de informalidad.
Parece claro hasta aquí que la fuga siempre expresa un problema (dolarización de la economía, insostenibilidad cambiaria, incertidumbre, shocks externos); pero se debe aclarar que no siempre es un problema en sí misma. Si la fuga tiene lugar en un contexto macroeconómico caracterizado por el exceso de oferta de dólares, tasas de inversión elevadas, y depósitos estables o crecientes, no constituye un problema para el funcionamiento de la economía. Si, en cambio, la fuga dificulta la acumulación de reservas y el manejo cambiario, o elimina el exceso de oferta de divisas, puede afectar la tasa de crecimiento potencial de la economía o generar disrupciones cambiarias, financieras y reales.
¿Cómo administrar este fenómeno? En términos macroeconómicos la política adoptada desde 2003 es la adecuada, ya que la preservación de equilibrios fiscales y externos, la acumulación de reservas y el desendeudamiento refuerzan la estabilidad cambiaria y aseguran a la economía ante crisis externas, desestimulando la salida de capitales. En términos estructurales el blanqueo de la economía es clave, así como un mayor desarrollo del mercado de deuda en moneda doméstica y la participación del sector público en la apropiación de rentas. Los conflictos políticos, que son señalados usualmente en la prensa como únicos detonantes de la fuga, difícilmente puedan evitarse en un proceso de desarrollo económico. Finalmente, la adopción de controles a la entrada y salida de capitales de corto plazo ha dado muestras en otros países, y también en Argentina, de contribuir a suavizar la fuga. Al desestimular la entrada de capitales especulativos, se minimiza el potencial riesgo macroeconómico de su salida.
* Economista. AEDA-Profope.

LA MONETARISTA ES UNA VISIÓN FRACASADA

Por Tomás Lukin
El diseño institucional de las bancas centrales y las reglas de política monetaria más difundidas en el mundo comprometen a sus autoridades perseguir exclusivamente la estabilidad del nivel de precios de la economía. Para poder cumplir con las metas de inflación preestablecidas, el manual de buenas prácticas neoliberales establece que se debe utilizar como instrumento la tasa de interés de corto plazo. El economista estadounidense Gerald Epstein rechaza a lo largo de sus investigaciones esa visión de la economía y propone que las bancas centrales funcionen como un agente del desarrollo. En diálogo telefónico con Cash, desde Massachusetts, donde es profesor en la Universidad de Amherst, el especialista advierte que la política monetaria debe y puede estar abocada a conseguir objetivos múltiples, desde la estabilidad financiera hasta la creación de empleo sin descuidar la evolución de precios. El primer obstáculo institucional con el que se encuentran sus proposiciones es la sobreactuada “independencia” de esas entidades ya que el especialista entiende que la autoridad monetaria debe cooperar y coordinar con otros organismos del Estado para poder promover el desarrollo. “Las herramientas neoliberales fracasaron y deben ser abandonadas, necesitamos producir alternativas para hacer política monetaria”, sentencia el investigador. A su vez, Epstein enfatiza que las herramientas necesarias para cada país son diferentes y no pueden responder a un único consenso.
¿Cuáles son las características salientes de una política monetaria heterodoxa?
–Desde mi visión las políticas de las bancas centrales deben tener varios objetivos: la estabilidad económica y financiera; impulsar el crecimiento económico; la creación de puestos de trabajo; la expansión del crédito productivo. El Banco Central debe ser un agente del desarrollo. Este punto ha sido completamente ignorado por la visión dominante. Esta parte de una definición de estabilidad muy acotada, ya que solo contempla la estabilidad de precios, ignorando la estabilidad financiera. Se trata de una visión profundamente errada.
Esa propuesta entra en conflicto con una de las características fundamentales del diseño institucional neoliberal, la llamada independencia de las bancas centrales.
–Más allá de la multiplicidad de objetivos, en los casos más exitosos de promoción del desarrollo las bancas centrales no actuaron solas y en forma independiente. Cooperaron con otros brazos del Estado como los bancos nacionales de desarrollo o las autoridades fiscales. Promover el desarrollo no es algo que un banquero central pueda hacer solo. Debe formar parte de un plan de desarrollo integral. Pensar al Banco Central como agente para el desarrollo se opone a las teorías que promovieron bancas centrales altamente independientes de los gobiernos y que están enfocados solamente a mantener baja la inflación. No niego que, en algunos casos, las bancas centrales requieren de algún grado de autonomía operacional. Pero en términos generales su misión global tiene que formar parte de la política de desarrollo que diseñe el Gobierno. Es importante que las bancas centrales mantengan razonablemente estable la inflación, aunque el nivel de precios adecuado dependerá de cada situación particular y también que preserven la estabilidad financiera.
¿Qué quiere decir cuando postula la necesidad de políticas para el desarrollo económico?
–No se puede generalizar, ya que el curso del desarrollo económico dependerá de cada país. Para algunos, como Sudáfrica, donde el desempleo asciende hasta el 45 por ciento, la creación de puestos de trabajo debe ser la prioridad principal. Otras regiones requieren procesos sostenidos de inversión de largo plazo en infraestructura o mejorar el estándar de vida de los sectores populares. Esto planteos se enfrentan muchas veces a una fuerte oposición política y económica. Por eso puede ser útil la creación de organismos de monitoreo estrictos o el establecimiento de requerimientos de desempeño. Históricamente estos últimos fueron requerimientos de exportaciones.
¿Cómo puede hacer, por ejemplo, el Banco Central de Sudáfrica para incrementar los niveles de ocupación?
–La autoridad monetaria tiene que utilizar distintas herramientas monetarias y financieras. Para la ortodoxia neoliberal el banquero central cuenta con una sola herramienta de política monetaria para afectar la economía que es la tasa de interés. Pero históricamente las bancas centrales han contado con más herramientas. Algunas de ellas son, por ejemplo, la reorientación y el subsidio del crédito hacia actividades de alto valor agregado, requerimientos de encajes diferenciales que suben o bajan según la actividad que se busca promover. En algunas regiones, como India, Pakistán o Bangladesh, se pueden impulsar directamente los microcréditos. Después existen cuestiones que pueden ser encaradas mejor por los bancos de desarrollo, como las garantías para los préstamos. En Vietnam la autoridad monetaria tiene como objetivo incrementar el ingreso de la población, promover las exportaciones y controlar la inflación. En Turquía, además de la generación de empleo y la estabilidad de precios, figuran los objetivos de solvencia de la deuda pública y la consolidación y expansión de la infraestructura social.
¿Una banca central como agente del desarrollo es compatible con la preservación de un tipo de cambio real competitivo y estable?
–Sí, absolutamente. Es muy importante. La estrategia de tipo de cambio estable y competitivo es una política de desarrollo muy apropiada para países como Argentina. También son necesarias herramientas para controlar los flujos de capitales. Pero con el tipo de cambio no es suficiente. Se requieren más políticas para impulsar el desarrollo. Estos instrumentos no son perfectos y claramente crean tensiones con las que no puede lidiar en solitario el Banco Central.
¿Qué tipo de controles de capitales son necesarios en países periféricos?
–Los controles de capitales son necesarios para evitar o amortiguar los shocks externos a los que se enfrenta cada país. Por eso su diseño también dependerá de cada caso. Algunas economías buscan evitar la sobreapreciación de su tipo de cambio imponiendo impuestos a la entrada de capitales, o requerimientos adicionales de reserva para esos flujos. En un país donde se busca crear empleo subsidiando los niveles de tasa de interés, o donde se busca bajar la tasa de interés, se deben diseñar técnicas de manejo para la salida de capitales. Si se sufre inestabilidad financiera seguramente se buscará controlar el tipo de capitales que ingresen para evitar que eso conduzca más rápidamente a situaciones financieras críticas. Para eso se puede limitar y monitorear el destino de esos fondos. Existen distintas técnicas que son necesarias para apoyar el proceso de desarrollo en materia monetaria.
¿Cree que la política monetaria neoliberal perdió legitimidad durante la crisis financiera internacional?
–No considero que se haya erosionado mucho. Creo que en algunos casos la meta de estabilidad financiera será añadida a los objetivos del Banco Central. Pero esas entidades seguirán siendo impulsadas a aplicar regímenes de metas de inflación, aunque no sólo deberán mirar los precios de los bienes, sino también de los activos financieros evitando que se formen burbujas. De esta forma la política monetaria puede volverse contractiva todavía más rápido. El resultado es una política monetaria más restrictiva, mayor desempleo y menor inversión en un período más corto. Las políticas neoliberales deben ser abandonadas. A nivel global ya fallaron gravemente en dos oportunidades: en los últimos años y durante la crisis de 1930. Es necesario encontrar una nueva forma de hacer política monetaria.
En Argentina existe preocupación entre distintos consultores privados por el incremento en la cantidad de dinero circulando en la economía. Sostienen que al no limitar su evolución el Banco Central estaría generando un desborde monetario y mayor inflación. ¿Existe sustento teórico y empírico que convaliden esas advertencias?
–La visión monetarista, en la que se sustenta ese tipo de afirmaciones, es una visión fracasada. Hoy en día, muy poca gente cree en la inflación monetaria. Esas posiciones están totalmente desacreditadas. La cantidad de dinero es endógena: sigue al nivel de actividad económica. Lamento que tengan tantos monetaristas en Argentina. Su lógica se parece mucho a la de los republicanos en Estados Unidos. Insisto, la política monetaria no puede estar limitada a un solo objetivo, pero eso no quiere decir que no haya que preocuparse por la inflación. Niveles muy elevados de inflación son altamente dañinos. No existe ningún número de referencia para la alta inflación, ya que eso dependerá de la experiencia histórica de cada país, de su estructura productiva, pero ninguna banca central puede ignorarlo