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29 de septiembre de 2010

Informe indicativo de salarios docentes ¿dónde está la CABA?

En el último Informe Indicativo de Salarios Docentes elaborado por el Ministerio de Educación se puede apreciar un gráfico que puede resultar interesante sobre los aumentos salariales a los docentes en las distintas jurisdicciones del país. Dice el documento: "A nivel provincial, la remuneración bruta del cargo testigo - entre diciembre de 2009 y junio de 2010- mostró incrementos que oscilaron entre un mínimo del 8% en la provincia de Salta y un máximo del 29% en Chaco.
Como puede observarse en el siguiente gráfico de dispersión, aquellas jurisdicciones que exhibieron una remuneración bruta más elevada, experimentaron incrementos que se ubicaron -con la excepción de Chaco y San Luis- por debajo del promedio ponderado (15%) de las 24 jurisdicciones del país, posicionándose de este modo en el cuadrante inferior derecho de dicho gráfico. (...) en aquellas provincias que mostraron niveles salariales más reducidos, pudiéndose verificar aumentos del orden del 17%, como por ejemplo en Formosa y Corrientes (ambas en el cuadrante superior izquierdo), coexistiendo con otros menos significativos - próximos al 10%-, como los observados en los casos de las provincias de Salta y Río Negro (cuadrante inferior izquierdo)."
Lo que no relata el informe pero bien puede deducirse del gráfico es que la CABA otorgó aumentos salariales bastante inferiores al promedio (menos del 10%). Esto llevó además a que dejara de ser una de las jurisdicciones con salarios relativamente elevados para pasar a conformar el pelotón de provincias de salarios medios-bajos. En efecto, en el ranking que compara los salarios de bolsillo n maestro de grado de jornada simple de todas las provincias, la CABA que ocupaba los lugares centrales (entre el puesto 10 y 12 según el año) ocupa ahora, merced a dos años consecutivos de aumentos inferiores al promedio del sistema, el puesto 17 sobre un total de 24 jurisdicciones.
En definitiva, solo un aporte más en un día de reclamo salarial docente en la Ciudad de Buenos Aires ...

2 de agosto de 2010

Evitar el fenómeno del trabajador pobre

Por Artemio López 

“Ojo que el salario mínimo está adelantado y no atrasado. Tenemos el salario mínimo más alto de América latina”, sentenció el vicepresidente de la UIA y titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios, Daniel Funes de Rioja. “Desde 2002, cuando era de 200 pesos, hasta ahora, que es de 1500 pesos, subió un 650 por ciento. Creció más que todos los (salarios) de convenio de la industria y los servicios, las asignaciones familiares y las jubilaciones”, argumentó.
La comparación de Funes de Rioja arranca en el año 2002 cuando el 54 por ciento de la población era pobre, el 27 indigente y el 50 por ciento de los trabajadores informales, mientras el 30 por ciento de los asalariados que permanecían formales no superaban con su salario la línea de pobreza. Entonces la institución Salario Mínimo había sido congelada y finalmente demolida por el neoliberalismo como mecanismo histórico de protección para los asalariados de menores remuneraciones.
Al respecto, reforzando lo dicho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala: Durante los años noventa, en un escenario en que muchos países aplicaron políticas de liberalización y apertura de los mercados de bienes y servicios y financieros, hubo voces que también propusieron eliminar el salario mínimo como una forma de dar mayor libertad a las fuerzas del mercado. Si bien muy pocos países en el mundo se han aventurado por el camino de la eliminación del SM, no han sido pocos los que deliberadamente han optado por debilitarlo como piso relevante de la escala salarial.
En su historia reciente, los países del Cono Sur practicaron algunos de estos enfoques, y en su aplicación debilitaron el instrumento al punto de que en muchos casos pasó a tratarse de una política desprestigiada. En los últimos años, sin embargo, en su mayoría han dado pasos concretos con miras a recuperar el SM como una política efectiva para proteger a los trabajadores de más bajos ingresos.
Las comparaciones de Funes de Rioja, con intencionalidad corporativa manifiesta, no tienen entonces fundamento real alguno. Cualquier aumento que parta desde la nada parecerá “colosal”, estimado Doctor. En efecto, luego de una década de congelamiento y finalmente estrepitosa caída entre 2001 y 2002 (el punto de base que sirve de referencia en la comparación de Funes de Rioja y su “650 por ciento de aumento”), el Salario Mínimo en Argentina se recompone recién a partir del año 2003 de manera sostenida, y se alinea con el de Chile y Brasil recién en el año 2004.
Dada la fijación de 1500 pesos como Salario Mínimo en enero de 2010, hoy en línea con la valorización de la línea de pobreza para un hogar tipo metropolitano y con una perspectiva inflacionaria en torno del 20 por ciento anual promedio y 30 por ciento en alimentos y bebidas, no cabe duda de que el nuevo Salario Mínimo a fijar no puede ser menor a 1800 pesos, o sea un 20 por ciento por sobre los niveles anteriores.
Se intentará con este aumento ya que no recomponer, al menos preservar el poder adquisitivo de la institución Salario Mínimo, respecto del valor de la línea de pobreza para cuatro miembros, y evitar que también en el ámbito formal se consolide y expanda el fenómeno del trabajador pobre, tan frecuente en el mercado de trabajo diseñado durante los años noventa y cuyos efectos, aunque atenuados, aún perduran: trabajadores ocupados plenos con remuneraciones menores al umbral de la pobreza de su hogar de residencia.

16 de marzo de 2009

Crisis, empleo, salarios e ingreso

La creación de puestos de trabajo ha sido la mejor política social de estos años. Si bien no se refleja aún en las estadísticas oficiales, los despidos y suspensiones han crecido de manera considerable desde octubre de 2008. Fortalecer la política de ingresos es clave para evitar una mayor caída en el nivel de actividad.

Nota completa en Entrelíneas N°17