26 de agosto de 2009

Revista Entrelíneas de la Política Económica N°21

Según la iglesia, la pobreza creció y está cerca del 40% tituló en tapa Clarín, el domingo 12 de julio. El mencionado porcentaje se obtuvo en base a una encuesta telefónica a 466 hogares realizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. Nos equivocamos. En nuestra editorial de Entrelineas de junio expresábamos nuestra aspiración que, pasadas las elecciones, se vuelva a discutir, responsablemente, tanto como enfrentamos mejor el impacto de la crisis Internacional, o de que manera profundizar un modelo económico que vaya transformando la estructura productiva desequilibrada actual en una sociedad integrada social y regionalmente. En este número de Entrelíneas lo dedicamos a temas fiscales. En el primer estudio “La coparticipación no pasó ni la primaria” se presenta un pantallazo histórico de la coparticipación profundizando el análisis a partir de 1988. Al respecto también opina Gerardo Otero. En el segundo estudio “El Gasto Público y las nuevas formas de Intervención del Estado” se efectúa una comparación sobre el Gasto Publico Consolidado (GPC) y su composición para distintos periodos relevantes desde 1982 a la fecha. En “Presión Tributaria Nacional y Provincial. La evolución desigual”, tercer estudio, se realiza un análisis sobre la presión fiscal Nacional y Provinciales durante el periodo 1991-2008. Por ultimo, en el cuarto estudio “Rojo Punzó”, se aborda la complicada situación fiscal de la Provincia de Buenos Aires.

(ver Editorial)

24 de agosto de 2009

Sbatella la clava en el ángulo

El ex jefe de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, José Sbatella, da en Lado Salvaje una visión muy interesante sobre el negocio del fútbol al cual relaciona con la monopolización del cable por parte del grupo Clarín e incluso con la distribución del ingreso.
La entrevista fue muy jugosa y se puede ver en este blog.

12 de agosto de 2009

El Gasto Público y las nuevas formas de intervención del Estado


Uno de los pilares del actual esquema macroeconómico lo constituye el aumento en la intervención del Estado en la economía y en particular de la acción directa que se traduce en mayor gasto público. La negación a una política de ajuste del gasto es el cambio más relevante de paradigma respecto de la modalidad para enfrentar la crisis.

Nota completa en Entrelíneas N°21

26 de junio de 2009

Revista Entrelíneas de la Política Económica N°20

Se terminó la campaña electoral iniciada el 11 de marzo de 2008. Hasta esa fecha el gobierno nacional manejaba la agenda política y la oposición era incapaz de articular una visión política alternativa que pareciera seria a los ojos de la población. En aquella fecha el gobierno decidió establecer las, ahora famosas, retenciones móviles lo cual generó una importante reacción social. La oposición política se percató que esta era su oportunidad y rápidamente se posicionó en contra de la medida, borrando con el codo lo que había escrito con la mano (recordemos que en la plataforma electoral para las elecciones de octubre de 2007 la Coalición Cívica proponía retenciones móviles). Consideramos como algo positivo del conflicto vivido el año pasado que se haya puesto en debate el modelo, centrando la discusión en las formas que adquiere la distribución del ingreso. Aspiramos, además, a que después de las elecciones se vuelva a discutir constructivamente la política económica.

25 de junio de 2009

Gasto Público Consolidado 1980-2008

Se publicó el Documento de Trabajo “Descripción de la evolución del Gasto Público Consolidado del Sector Público Consolidado argentino: 1980-2008” realizado por la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
Bajar documento completo.

16 de junio de 2009

Análisis de la propuesta de haberes del 82 por ciento móvil

Domingo, 14 de junio de 2009 - Suplemento Cash Pagina/12

¿Justicia o regresivo?

El sistema previsional se ha estado reconstruyendo en los últimos años. Un estudio de investigadores concluye que el 82 por ciento móvil es “pro-rico”.

Por Diego Rubinzal

Actualmente, los gastos en seguridad social superan el 6 por ciento del PIB.La sustentabilidad de los sistemas previsionales es un debate instalado mundialmente. Consecuencia de fenómenos sociales como el aumento en el promedio de vida y el descenso en las tasas de natalidad, el financiamiento de las jubilaciones resulta un desafío. Por ejemplo, los especialistas en la materia sostienen que para autofinanciar un régimen solidario la relación entre los trabajadores activos aportantes y los pasivos no debe ser menor a cuatro. En la Argentina esa relación es cercana a la unidad. Si se eliminara el trabajo no registrado y se terminara con el desempleo, ese coeficiente subiría apenas a 2,5. Ese dato explica por qué la mitad del presupuesto de la Anses debe ser cubierto con recursos tributarios. La recaudación en concepto de aportes y contribuciones patronales no alcanza a cubrir todas las prestaciones abonadas por ese organismo estatal.

A pesar de esas limitaciones financieras, la situación de los jubilados sufrió una notoria mejora a partir de 2002. Los perceptores de la jubilación mínima gozaron de una importante recuperación de su poder adquisitivo. El otorgamiento de sucesivos aumentos dio fin a más de diez años de congelamiento de haberes. En el período 2002-2008, esas jubilaciones se incrementaron 360 por ciento.

Por otra parte, el porcentaje de beneficiarios cubiertos por el sistema de previsión social tuvo un sustancial incremento producto de la implementación de una generosa moratoria previsional. Ese régimen especial permitió la inclusión de 1.500.000 adultos mayores que se encontraban sin ningún tipo de cobertura. Según los datos brindados por la Anses, el grado de cobertura pasó de un 68,3 por ciento (año 2003) a un 85 por ciento (2007).

La contracara de esos datos auspiciosos fue el achatamiento registrado en la pirámide previsional. Esto se debió a que los haberes mínimos se recompusieron a un ritmo mayor que lo que aconteció con aquellas prestaciones que superaban ese umbral. Como resultado de ese proceso, más del 70 por ciento de los jubilados terminó cobrando el haber mínimo.

El incremento de los recursos destinados a la población pasiva se reflejó en un firme aumento del presupuesto respectivo. Actualmente, los gastos en seguridad social superan el 6 por ciento del PIB.

De todos modos, los reclamos judiciales y mediáticos siguen siendo persistentes. Los aún bajos haberes explican las demandas de los jubilados y pensionados. Uno de los reclamos más difundidos es la aplicación de la cláusula del 82 por ciento móvil. Solamente contemplada en algunos regímenes especiales, el 82 por ciento móvil es un recuerdo del pasado.

Más allá de su factibilidad presupuestaria, el reciente trabajo Reforma previsional. ¿El inicio de una nueva generación de reformas?, de Alfredo Iñíguez, Ramiro Manzanal y Rafael Selva, aporta algunos elementos que resultan interesantes para analizar esa histórica demanda.

Esa troika de economistas afirma que si se implementara el 82 por ciento móvil se estaría incurriendo en un gasto pro-rico. Se denomina así a aquella erogación que provoca que los estratos de mayores ingresos reciban un monto mayor que los recibidos por los sectores de menores ingresos.

Los autores sostienen que “un sistema previsional universal que paga haberes proporcionales al ingreso obtenido en la vida activa (70 u 82 por ciento) a todos los mayores de edad no sólo es pro-rico sino que, por las diferencias en la esperanza de vida entre ricos y pobres, sería regresivo”. Además, Iñíguez, Manzanal y Selva afirman que al excluirse una proporción importante de la población que no tiene la cantidad de años necesaria para jubilarse (trabajadores informales, desempleados), que están concentrados en los sectores de menores ingresos, el sistema jubilatorio pasa a ser regresivo. “Quienes reclaman un sistema jubilatorio que respete el 82 por ciento móvil están propugnando por un sistema que no sólo no morigera las desigualdades sino que las profundiza”, concluyen esos economistas

Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/cash/17-3926-2009-06-14.html

18 de mayo de 2009

La plata de los jubilados

Por Alfredo Zaiat
El sistema previsional fue desfinanciado durante catorce años con el giro de los aportes jubilatorios hacia el negocio de bancos & afines asociados en compañías denominadas AFJP. La reforma que puso fin a esa actividad especulativa con el dinero de los trabajadores ha sido el comienzo de un proceso para ordenar un régimen de seguridad social que se estaba desquiciando. Sin embargo, la efectivización de una medida no implica necesariamente que también se haya enterrado al mismo tiempo la base conceptual del modelo anterior y, por lo tanto, la forma de examinar el nuevo. El ejemplo más claro se encuentra en los análisis que aún relacionan reservas y circulante monetario como una variable relevante para la estabilidad cambiaria y la solvencia económica, evaluación que es una resaca del esquema de convertibilidad y que hoy es poco importante con un tipo de cambio variable y otro esquema monetario. Con el recuperado sistema previsional está sucediendo el mismo rezago para la comprensión de los efectos de una reforma. Como si nada hubiera cambiado, políticos oficialistas y opositores, economistas conservadores y progresistas, elaboran sus discursos de defensa o de ataque con la consigna de “la plata de los jubilados”. Esta idea es un reflejo del éxito que ha tenido esa concepción liberal de cuenta individual jubilatoria de las AFJP, que ahora se ha trasladado en forma mecánica a que la Anses es estrictamente la cuenta global de los jubilados. Se confunde así flujo y stock de recursos previsionales, se distorsiona la noción de solidaridad intergeneracional de un régimen de reparto y se limita al Estado en su política de administración de activos financieros e intervención en la economía.
Esa demagogia discursiva conduce a esos errores para no ser señalado como insensible ante la clase pasiva, y en ocasiones por especulación electoral sin distinción de izquierdas o derechas. No existe esa concepción lineal de “la plata de los jubilados” en un sistema de reparto. El flujo mensual de recursos provenientes de los aportes de los trabajadores, cargas sociales y porciones de impuestos nacionales (IVA, Ganancias y Cheque) permite el pago de los haberes de los jubilados. Es lo que se conoce como un esquema previsional de solidaridad intergeneracional: los trabajadores activos de hoy aportan para el pago de los haberes de los pasivos, y mañana sus respectivas retribuciones serán acercadas por otros trabajadores y así se van encadenando los eslabones en el régimen de reparto. En éste, en caso de haber excedentes, se podría elevar el monto de la jubilación, o cuando aparece un déficit se requeriría el financiamiento de recursos del Tesoro para enfrentar las obligaciones. Esos movimientos de la cuenta del organismo encargado de pagar las jubilaciones (Anses) son un flujo que depende de varios factores: cantidad de empleos en blanco, relación de trabajadores activos/pasivos, cumplimiento de las empresas para el pago de los aportes, nivel de actividad económica que determina la recaudación impositiva destinada al sistema previsional. También puede ser afectado por programas de inclusión social, como el que incorporó al régimen a 1,8 millones de personas que pasaron a cobrar su jubilación. “La plata de los jubilados” es ese flujo mensual que, teniendo en cuenta que el 38 por ciento de los trabajadores está en negro, es perturbado por las empresas que no cumplen con las normas del mercado laboral más que por el Estado que administra esos recursos.
Más interesante resulta avanzar en el análisis de la estructura de la pirámide previsional o si las cuentas permiten financiar aumentos de las magras jubilaciones. Para ello se necesita desplazar esa idea gaseosa de “la plata de los jubilados” e invertir un poco más de esfuerzo para estudiar la solvencia temporal e intertemporal del actual régimen de reparto. Por este último camino se abandonan las consignas fáciles que la prensa conservadora sabe destacar y se revaloriza el rol del Estado, a la vez que se recupera el mandato que emana del artículo 17 de la Constitución nacional, que dispone que “el Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable”. De esa forma, el sector público adquiere la obligación de contar con recursos para cumplir con ese objetivo, que puede obtenerlos de aportes previsionales o de otras fuentes, como impuestos específicos o participación en un porcentaje de los tributos existentes. No se trata entonces de “la plata de los jubilados” reunida en una cuenta de un organismo público, sino de un Estado comprometido con una política global para mejorar las condiciones de vida de un sector vulnerable de la población. Puede parecer lo mismo, pero son concepciones diferentes de cómo se organiza una sociedad según el rol que se le asigna al Estado como protagonista del ordenamiento fiscal y agente redistribuidor de ingresos.
Otro aspecto de ese debate se encuentra en el concepto de stock (activos) de la Anses. Para su evaluación también se ha desplegado la resaca de la concepción que nació con el modelo de AFJP. Esos activos son un patrimonio que el Estado recuperó del régimen de capitalización, que con su funcionamiento durante casi década y media desfinanció la seguridad social. El manejo de ese capital exige un celoso control de otras dependencias públicas, del poder legislativo y de organizaciones sociales. Pero esto no implica que la Anses tenga que ser examinada con la misma lógica de administración de activos de las AFJP. Elegir ese último sendero deriva en críticas que corresponden a esquemas de análisis de economistas de la city, tentación en la que representantes del progresismo pueden caer cuando empiezan a evaluar tasas de retorno de bonos o refinanciaciones de pasivos intra sector público. Ese stock de capital recuperado no es “la plata de los jubilados”, sino que forma parte del patrimonio previsional del Estado. Capital que ofrece la posibilidad de convertirse en una potente herramienta de intervención estatal para el fomento y desarrollo económico con el objetivo de impulsar un círculo virtuoso de crecimiento. Este proceso termina mejorando el canal de recaudación de recursos del sistema previsional por el mayor empleo y formalización laboral. O sea, se presentan las condiciones para que un stock de activos en manos del régimen jubilatorio pueda estar en función de mejorar su flujo de fondos futuros, lo que permitiría aumentar el monto de los haberes como así también el grado de cobertura.
En su momento, la consigna conservadora fue el manejo de “la caja” y ahora es la de “la plata de los jubilados”. Ambas apuntan a limitar el accionar del Estado en el sistema previsional bajo una concepción premoderna de organización fiscal, que considera que cada uno tiene que recibir en función de lo que aporta. Idea que expresa el arco político y cultural sojero cuando se refiere a las retenciones. En el caso de los jubilados, aquellos a los que les interesa proteger a ese sector tan castigado por décadas deberían evitar caer en esa trama que busca deslegitimar la intervención estatal en la economía.

27 de abril de 2009

Para apoyar al Hospital de Pediatría Garrahan

El rpograma de Reciclado de Papel, que nació en Septiembre de 1999, se ha constituido en una importante actividad de la Fundación Garrahan.
Está diseñado con el fin de introducir en la comunidad, la práctica habitual de separar, juntar y donar el papel en desuso.
 
Sus objetivos son los siguientes:
Obtener recursos económicos para apoyar el desarrollo integral del Hospital Garrahan, institución de referencia para los problemas más graves y complejos de la salud de los niños de todas las regiones de nuestro país.
Contribuir a la protección del medio ambiente, alentando los hábitos adecuados para su defensa permanente. En este sentido la recuperación del papel en magnitudes importantes constituye una acción significativa y de gran repercusión educativa.
Estructurar un proyecto solidario donde la sociedad civil participa como protagonista fundamental, enriqueciendo su capital social y su responsabilidad ciudadana.
Alentar la formación de alianzas estratégicas entre las instituciones y empresas de los diversos sectores de nuestra sociedad, en la intención de compartir proyectos y crear nuevas expectativas superadoras.
  La propuesta se basa en la participación y en el compromiso con los pacientes (todos chicos), y también en el cuidado del medio ambiente.La convocatoria está dirigida sobretodo, a los jóvenes, y muy particularmente a los formadores de jóvenes: directivos, docentes, coordinadores, orientadores, profesores, educadores, dirigentes, animadores, para que si les parece, alienten y animen a sus chicos a formar parte de esta iniciativa.Vos también podes Sumarte!!! Entrá en www.vaporlospibes.com.ar

16 de marzo de 2009

Crisis, empleo, salarios e ingreso

La creación de puestos de trabajo ha sido la mejor política social de estos años. Si bien no se refleja aún en las estadísticas oficiales, los despidos y suspensiones han crecido de manera considerable desde octubre de 2008. Fortalecer la política de ingresos es clave para evitar una mayor caída en el nivel de actividad.

Nota completa en Entrelíneas N°17